El pasado 30 de junio, unas 40 personas nos concentramos en la Plaza de la Universidad en Murcia convocados por CGT, exigiendo convertir la crisis en oportunidad para consolidar y ampliar nuestros derechos y libertades. Estas movilizaciones se han extendido por todo el país.

Esta crisis sanitaria ha puesto de manifiesto el fracaso de estructurar nuestra sociedad en base a la capacidad de las personas de generar beneficios, apartando y olvidando a mayores, niños y dependientes. El mundo laboral debe estar integrado con el resto de actividades sociales necesarias como la crianza, los cuidados, todo lo que se llama la reproducción de la vida, así como los espacios de desarrollo comunitario y personal. Los servicios públicos deben jugar un papel clave asegurando que todas las necesidades básicas para la comunidad estén controladas por ella misma: sanidad, educación, transporte, vivienda, suministros, servicios sociales.

Pero también nos encontramos sumergidos en otra crisis, la crisis ambiental, con el cambio climático como mayor advertencia pero también ejemplos locales como la desrtucción del Mar Menor. Si no queremos ver nosotros mismos el colapso de nuestras tierras y ciudades, estamos obligados a reconvertir nuestra economía hacia la reducción del gasto energético y la contaminación, la fabricación y reutilización local o la conversión agroecológica de la agricultura y la ganadería. Los hechos dejan patente que la lógica empresarial no es capaz de solucionar estos graves problemas sociales. Solo a través de la democratización de la economía, dando a los trabajadores y trabajadoras el poder de la organización del trabajo, podremos construir el futuro que merecemos.

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