El 1 de mayo es el símbolo de los progresos sociales que la clase trabajadora hemos ido conquistando tras décadas de luchas en todo el mundo: el sistema de salud pública, la educación pública, las prestaciones por desempleo, las prestaciones sociales, las leyes de protección laboral, las vacaciones, las limitaciones de la jornada laboral. Pero esos derechos no son leyes naturales inamovibles, se conquistaron con muchas luchas y mucha organización y se pierden en cuanto no los ejercemos.
No vamos a hacer la falsa promesa de que votándonos ya lo arreglaremos nosotros todo, no vamos a señalar a falsos culpables ni a correr cortinas de humo. No prometeremos que va a venir un Salvador a solucionar los problemas mientras nos quedamos en casa. Pero sí aseguramos que CGT es una herramienta que con el necesario compromiso y la implicación de todas sirve para transformar nuestra realidad diaria. Lo estamos viendo en todos los sectores en donde nuestras secciones sindicales están comprometidas: en ambulancias, en limpieza, en hostelería, en el tercer sector, en el puerto de Cartagena… con negociación, con organización, con presión, con huelgas, estamos logrando pequeñas y grandes victorias que mejoran nuestras vidas.
Estamos reuniendo fuerzas, estamos organizando un proyecto que crea alternativas reales, nuevos mundos a cada paso que damos. Somos la ilusión frente al miedo, la esperanza frente a la desesperanza, el futuro frente a quienes nos quieren traer de vuelta los periodos más oscuros de nuestra historia. Estamos encendiendo luces.