CGT nos preguntamos cuáles son los méritos de Rodrigo Rato para incorporarse a los consejos de Telefónica. Y cuál es la oportunidad de hacerlo precisamente ahora, con la economía desbocadamente libre –es el mercado quien impone normas y marca límites al poder político, justo al revés de como debiera ser- provocando estafas, hundimientos y abusos de entidades financieras, situando en el ojo del huracán mediático y social a sus protagonistas.

Bienvenido, mister ERRE

Aznar propuso a Rato como su sucesor en el partido y este le dijo que no, aunque cambió de idea una vez seleccionado Rajoy para el puesto. Aznar no varió su nueva decisión pero Rato obtuvo su consolación encabezando el FMI –ese ente que receta austeridad hasta el hambre para, simultáneamente, decir que es un error- que dejó atropelladamente para presidir la imparable nueva Bankia, de infausto final como es sabido (agujero negro, rescate, despidos…) Ofrecer la impresión de seleccionar asesores de alto nivel en los juzgados, mostrándose como cobijo de… dudas, no creemos que sea una gran decisión.

Es seguro que no ayudará en la política comercial de Telefónica, dado el rechazo que sin duda produce entre nuestra clientela. Debe haber un motivo de peso.

Creemos que estos fichajes tan sonoros confirman la idea de que los partidos son una fuente inagotable de ofertas laborales y las empresas una fuente inagotable de favores políticos. Además esto funciona con indepencia del partido gobernante.

Recordando los hechos sobre Álvaro, Eduardo, Mari Cruz y tantxs otrxs, sólo nos queda por decir MARCOS READMISIÓN.

CGT Telefónica