Libre Pensamiento 87 - Refugees welcome?

Tras la fotografía del cuerpo sin vida del niño sirio Aylan Kurdi en alguna playa de Turquía camino de Grecia, allá por septiembre de 2015, justo cuando comenzó a ser noticia de gran impacto social la llamada crisis de las y los refugiados, especialmente personas demandantes de asilo procedentes de la guerra de Siria, desde ese momento cuelga una pancarta de grandes proporciones en la emblemática fachada del actual Ayuntamiento de Madrid, en la Plaza de Cibeles, con el lema: Refugees Welcome. Un lema potente, con significado, un gesto a agradecer dada la enorme visibilidad pública de dicha fachada.

Para la opinión pública de toda Europa, también la de nuestro país, era noticia de primera página, la acogida, la voluntad de acogida de los gobiernos europeos; era noticia la ayuda y el esfuerzo que había que hacer, que estaban haciendo los países de la UE para acoger la importantísima llegada de personas demandantes de asilo; era noticia destacada el reparto y las cuotas de cada país para asumir esta tragedia humana pidiendo refugio. Europa se ponía a la vanguardia en la defensa de los derechos humanos.

Pero, rápidamente, comenzaron a darse, por parte de algunos gobiernos europeos, los primeros síntomas de disensiones, las primeras discrepancias sobre la conveniencia y lo que podía significar la presencia de miles y miles de personas demandando ayuda para ser acogidas y reubicadas con dignidad. El rostro de la insolidaridad comenzaba a hacerse realidad.

En nuestro país, el propio Ministerio de Exteriores alertaba sobre el elevado índice de paro que teníamos y las dificultades que ello implicaba para recibir personas extranjeras demandantes de empleo. Lo mismo se indicaba desde el Ministerio del Interior e incluso por boca de algún jerarca eclesiástico previniendo sobre la entrada de terroristas yijadistas camuflados entre las y los refugiados: “no todo el trigo que entra es limpio”, nos decían; derivando el problema, incluso, hacia una perspectiva de conflicto entre culturas y religiones: “se trata de impedir la islamización de Europa”.

Ha habido dejación de funciones en la UE, levantamiento de fronteras ya extintas, renuncia a la aplicación de los derechos humanos básicos, desunión de los países que integran la UE, creación de campos de concentración vergonzantes, levantamiento de muros y vallas en los países del este de la UE, acuerdos económicos chantajistas con Turquía para que ejerza de gendarme fronterizo, represión de los movimientos sociales, colectivos y activistas -con mucha presencia de grupos anarquistas y libertarios- que ha generado redes y respuestas autogestionarias de apoyo.

De lo que no cabe la menor duda es que Refugees Welcome no representa la opinión ni la posición real del gobierno (ahora en funciones). El gobierno de nuestro país y el de la UE, parapetado en las políticas y directrices europeas sobre inmigración y refugiados, deja pasar el tiempo, espera que la situación vaya desapareciendo del imaginario público, y aprovecha incluso el incremento del rechazo hacia el extranjero migrante que genera el terrorismo internacional con la ola de atentados que este verano está sufriendo Francia en París, Niza, Normandía o Alemania en Ansbach, Wurzburgo y Múnich.

Siguiendo con la metáfora, lo primero que hace saltar las alarmas, encender el brillo de los ojos, cuando se mira hacia la pancarta Refugees Welcome, es que justo al lado de la pancarta, en la planta superior del majestuoso edificio, la terraza de este palacio de Cibeles acoge a turistas, visitantes o gentes diversas disfrutando de tapas y vinos, entre risas, jolgorio, diversión, conversaciones varias, en la mayoría de los casos intrascendentes, propias de gentes de Occidente, deseosas de consumir, incluido el tiempo.

Personas tomando copas y exquisitas viandas, inmunes, impasibles y, en consecuencia, cómplices, como lo somos todas y todos, al ver morir miles de personas en el Mediterráneo, ese “mare nostrum” que un día nos trajo la filosofía y la ciencia, cómplices de su mendigar un trozo de pan en los actuales campos de concentración que les hemos construido las refinadas autoridades y gentes de Europa.

Como dijera y denunciara con meridiana claridad Hannah Arendt -ejemplo de refugiada judía alemana perseguida por el régimen nazi e internada en campos de concentración por Francialas personas y sociedades llegamos a banalizar el mal de tal forma que nos eximimos de responsabilidad, de culpabilidad, de impotencia, nos consideramos personas que solo obedecemos, como un funcionariado profesionalizado que solo cumple órdenes, y dejamos que pase por alto amoralmente lo que la vida nos enfrenta día a día.

Sin duda, el cuadro de esta paradoja (una pancarta y una terraza) representa lo que es gran parte de la realidad de la vida en esta Europa fortaleza de la que España forma parte: una doble moral que debería avergonzarnos como sociedad.

Por un lado, la pancarta de bienvenida de cara a la galería e imagen pública, unas declaraciones y discursos grandilocuentes de las autoridades e instituciones para calmar nuestra conciencia, o mejor dicho, nuestra mala conciencia, y ello junto a una terraza que reúne a sectores sociales que nadan en la abundancia, esencialmente, de la indiferencia o en lágrimas de cocodrilo.

Por otro lado, personas refugiadas, que huyen de la guerra, del integrismo y nos piden asilo; personas migrantes que huyen de la miseria, del hambre, de la represión e injusticia y que migran para buscar un futuro mejor; personas excluidas, marginadas y víctimas de la crisis económica provocada por el sistema capitalista y que viven sin techo y mendigando la caridad; migrantes que piden asilo político por su ideología, su etnia, su religión, su cultura… millones de personas que sufren como víctimas el abuso del poder y que al llamar a nuestras puertas, tras jugarse la vida y todo su dinero, se encuentran con el desprecio, con la generación y el fortalecimiento de comportamientos y actitudes políticas como el nacionalismo, la xenofobia, el racismo, el miedo al diferente, como si la amarga historia del siglo XX no nos hubiese enseñado nada.

Pero ¿qué opina el pueblo? ¿qué respuesta de la sociedad civil se está dando? En esta tragedia aterradora, vuelven a ser los movimientos sociales, sectores importantes del pueblo anónimo quienes, desde abajo, están encontrando vías de colaboración, ayudando a rescatar personas y buscando vías de salida, ocupando edificios y espacios para la acogida, aportando provisiones, alimentos, ropa, material sanitario, apoyo psicológico. En este proceso, y así está siendo reconocido por quienes lo están viviendo, las ideas y modelos organizativos del movimiento anarquista, libertario, están impregnando muchas de las respuestas reales que se están produciendo. Grecia es un buen ejemplo de ello, el pueblo griego, por encima de su gobierno, está dictando lecciones de solidaridad. Nuestro país también ha sido capaz de articular una Red Solidaria de Acogida, basada en los principios del apoyo mutuo y la autogestión, con iniciativas como la Caravana a Grecia: Abriendo Fronteras, o convocando movilizaciones para denunciar el tratamiento que la UE está dando a los millones de personas que llaman a sus puertas.

No procede otra respuesta que no sea la denuncia y rebelión contra esta política racista para dejar de ser cómplices.

Te animamos a que leas y difundas el último LP 87 en que desarrollamos un dossier sobre las personas refugiadas junto a otros artículos de actualidad y diferentes propuestas culturales.

Que aproveche.

 

Jacinto Ceacero

 

 

 

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