1 de Mayo - Pan, Trabajo, Techo y DIGNIDAD

El día 1 de mayo es una oportunidad para hacer presente, de manera contundente, que somos capaces de movilizar a la ciudadanía, ocupar, festivamente, las ciudades y hacer visible otra forma de hacer política.

El día 22 de marzo de 2014, el 22M,  supuso hito en las movilizaciones ciudadanas, donde entre uno y dos millones de personas nos concentramos en Madrid bajo el lema PAN, TRABAJO, TECHO y  DIGNIDAD,  lema  que recoge las necesidades básicas para que una persona se considere tal en cualquier parte del mundo, pero que  en un país mínimamente civilizado y dentro del contexto europeo, aún parece más lacerante tener que reclamar. La convocatoria de la movilización fue apoyada por la inmensa mayoría de las fuerzas progresistas de todos los rincones del estado español: sindicatos, partidos políticos, colectivos sociales, etc. , como respuesta a la sangrante política social del gobierno del Partido Popular que sistemáticamente va cercenando  derechos a los ciudadanos: recortes en sanidad,  educación  y  dependencia,  rebaja en derechos laborales que retrotraen a los trabajadores a condiciones laborales del siglo XIX como consecuencia de la reforma laboral, aumento de las  matriculas universitarias, aumento del i.v.a. cultural y del no cultural, tasas judiciales, etc aliñado con sangrantes casos de corrupción en todas las instituciones, politicas y empresariales, judiciales y policiales, incluso la otrora "respetada" casa real y  alcanzando también a determinados sindicatos, para lo que solo hay que recordar nombres como Bárcenas, Púnica, ERE, Bankia, CAM, NOOS, el pequeño Nicolás y mas y mas y mas.

Ante esta situación,  los ciudadanos empezaron a salir a la calle reclamándola como suya e intentando recobrar su propio destino;  solo hay que recordar las diferentes mareas, verde, blanca, morada o la PAH/Stop Deshaucios,  pero la única respuesta del gobierno del PP ha sido la Ley de protección de la Seguridad Ciudadana, eufemístico nombre, y que  buatizada  como ley Mordaza,  nos va a impedir reclamar todo aquello de lo que nos han despojado, imponiendo el miedo a base de represión económica y policial, encarcelando a personas inocentes por el simple hecho de participar en protestas pacíficas y usurpando la tutela judicial al convertir en sanciones administrativas juicios de faltas, en los que era el poder judicial quien decidía.

En el día de hoy, esta situación, a pesar del intento ruin y motivación electoralista de gobierno anunciando el fin de la crisis, apenas ha cambiado para las clases populares, pero mejorado, cosas de la crisis, para los de siempre, una inmensa minoría de la población.  Pero si la situación económica y social apenas ha sufrido modificación alguna, si lo ha hecho el apoyo de los colectivos sociales, partidos políticos y sindicatos fundamentalmente, que solo un año han pasado de un apoyo entusiasma  a una indiferencia preocupante,  manifestada en las marchas de la dignidad del 21M de 2015, probablemente motivada por la cercanía de elecciones, al elegir los mítines, elaboración de programas y estrategias electorales y otras actividades de política formal, frente a la presencia en la calle, lo que supone un error estratégico y un error político, ya que lo que se abandona es tomado por otros y la calle, con los ciudadanos  ocupándolas, es otro de los puntales de una democracia realmente participativa y las viejas fuerzas políticas, que en su momento abandonaron las calles y centraron la mayor parte de su  discurso en el Parlamento y en negociaciones sindicales de dudosa calidad y las nuevas fuerzas políticas emergentes, que en su origen se forjaron en las plazas públicas, olvidaron y están olvidando que la democracia también es la calle y no solo los parlamentos, nacional o regionales y que a la ciudadanía también se le tiene que oír cuando esta sale a la calle y no solo a través de lo que ha predominado y que algunos, con intereses oscuros o no tan oscuros, han sacralizado: el voto cuatrienal.

Debemos seguir con lo que los movimientos ciudadanos, que despertando de su letargo de años, narcotizados por un mal entendido bienestar social, iniciaron el 15 de mayo de 2011 tomando las calles, plazas y avenidas de nuestras ciudades y pueblos, independientemente de los próximos procesos electorales, practicando la solidaridad, demostrando que no tenemos miedo, que nos sobra dignidad y que no vamos a renunciar a nuestro futuro y mucho menos al de generaciones venideras.

Tenemos que obligarles a derogar las leyes liberticidas que nos han impuesto, las reformas laborales, ley morzada, remodificar el artículos 135 de la Constitución, o mejor, la propia Constitución, acabar con el TTIP, Tratado Transatlántico para el Comercio y la Inversión, que difumina el poder de los pueblos ante la imposibilidad de imponer políticas distintas de las que subyacen en el tratado, negarnos al pago de la DEUDA con dinero público, ya que el injusta e ilegítima, recuperar servicios públicos, acabar con los deshaucios y conseguir una RENTA BÁSICA, en definitiva un reparto equitativo de la riqueza y del trabajo.

Desde la Asamblea por las Marchas de la Dignidad hacemos un llamamiento a todos los colectivos sociales, con especial énfasis a partidos y sindicatos, a que movilicen a sus afiliados y simpatizantes y se impliquen en  retomar la calle, esa calle que nos pertenece y a la que no podemos renunciar si realmente queremos construir un nuevo paradigma de sociedad y no solo reproducir, maquillando con más o menos profundidad esta forma de democracia representativa, que en muchos aspectos ha dejado de ser democracia y de ser representativa y el día 1 de mayo es una oportunidad para hacer presente, de manera contundente, que somos capaces de movilizar a la ciudadanía, ocupar, festivamente, las ciudades y hacer visible otra forma de hacer política.

PAN, TRABAJO, TECHO  y DIGNIDAD

HACIA LA HUELGA GENERAL

 


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